¿Qué es la Psicología? Una introducción

psi“Psicología” pareciera ser una palabra conocida por todo el mundo, o por lo menos todos tienen alguna idea de lo que significa. Pero ¿qué tan acertada es aquella idea que la gente común tiene sobre esta disciplina?.

La gran mayoría quizás o sólo tengan una visión vaga y nebulosa o una visión estereotipada e incompleta. ¿Es esto así?, lo más probable es que así sea. Esto puede deberse a múltiples factores, como lo puede ser lo reciente de la disciplina, su poca o nula aproximación a ella o a la gran cantidad de peluzas que últimamente andan rondando las cercanías de la misma, confundiendo así a los que curiosa y ansiosamente se acercan a conocerla.

Lo primero que hay que saber es que la psicología es más que la conducta anormal, más que la consejería, más que “la manera de hacer amigos” y más que “la influencia en las personas”. Ahora, dejémonos de tanto rodeo y respondamos a la ya mencionada pregunta.

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Primero veamos el origen etimológico de la palabra, “psicología” viene del antiguo griego “psique” que significa actividad mental y de “logos”, estudio o ciencia. Por otro lado, la mejor y más aceptada definición es “El estudio científico de la conducta de los organismos, y de sus procesos mentales”. Cuando hablamos de conducta, nos referimos a los medios y acciones por las cuales los organismos, no sólo humanos, se adaptan a su ambiente;  y cuando hablamos de procesos mentales es acerca de los funcionamientos privados e internos de la mente (Gerrig y Zimbardo, 2002). Otra definición  que me gusta bastante por su gran abarcabilidad y completitud es ésta: “Psicología es la ciencia que estudia la conducta y los procesos fisiológicos y cognitivos que le subyacen, y es la profesión que aplica el conocimiento acumulado de esta ciencia a problemas prácticos” (W. Weiten, 2007). Para aclarar un poco más veamos algunos temas en los que la psicología se interesa y ocupa: senso-percepción, control motor, fisiología, cognición, lenguaje, desarrollo, inteligencia, emoción, conducta social, personalidad, entre otros.

Entonces nos encontramos con un variado y amplio campo de estudio que comprende desde nuestra biología hasta nuestra conducta social, pasando por la percepción y el lenguaje; y por lo tanto vemos que la psicología no es un asunto simple, es toda una coalición de especialidades donde encontramos a algunas tan conocidas como la “psicología clínica” y la “psicología del desarrollo”, y otras menos familiares como la “psicología fisiológica” o la “psicología ambiental”. Ahora que ya sabemos más sobre el objeto de estudio, acerquémonos al método de estudio.250px-scientific_method

Como R. Feldman (2007) afirma, los psicólogos, como todo científico, plantean preguntas apropiadas para luego contestarlas correctamente utilizando el método científico. Esto permite a los psicológos adquirir sistematicamente conocimiento sobre la conducta y otros fenómenos de interés, como las emociones. Básicamente este método consiste en tres pasos (en una futura entrada profundizaré más en esto):

  1. Identificar preguntas de interés.
  2. Formular una explicación.
  3. Llevar acabo una investigación para confirmar o refutar la explicación.

Por otra parte los objetivos del psicólogo que conduce investigación básica (ciencia básica) son describir, explicar, predecir y controlar la conducta y los procesos mentales. Y los psicólogos aplicados (ciencia aplicada) tienen un quinto objetivo, mejorar la calidad de la vida humana (Gerrig y Zimbardo, 2002).

En definitiva nos encontramos con que la psicología, en primer lugar es una ciencia y utiliza el correspondiente método científico, en segundo lugar que tiene por objeto de estudio la conducta y los procesos mentales, ya sea de humanos o no humanos, en tercer lugar la psicología se divide en básica (dedicada a la teorización e investigación) y aplicada (dedicada a la aplicación de las teorías a la solución de problemas reales), y cuarto tiene cinco objetivos o metas como ciencia. Cualquier duda o aclaración, por favor comentarla.

11 Responses to “¿Qué es la Psicología? Una introducción”


  1. 1 Felipe enero 29, 2009 a las 22:49

    Que bueno que hagas este blog. Me gustó la introducción, esta bien explicado y, muy importante, recalcaste el caracter cientifico de la disciplina. Ojala expliques un poco esos terminos de la psicología que son usados en el habla común y de manera incorrecta, un poco de historia (poco, pa algo ta wiki), y bueno, ¿no censurarśs al psicoanalisis por ser una pseudociencia? Me voy dedicandote un poema(esto suena muy malinterpretable), se llama Siegmun Freud y es de don nica:

    “Pájaro con las plumas en la boca
    Ya no se puede más con el psiquiatra:
    Todo lo relaciona con el sexo.

    En las obras de Freud es donde vienen
    Las afirmaciones más peregrinas.

    Según este señor
    Los objetos de forma triangular
    -Plumas fuente, pistolas, arcabuces,
    Lápices, cañerías, guaripolas-
    Representan el sexo masculino;
    Los objetos de forma circular
    Representan el sexo femenino.

    Pero el psiquiatra va más adelante:
    No solamente conos y cilindros
    Casi todos los cuerpos geométricos
    Son para él instrumentos sexuales
    A saber las Pirámides de Egipto.

    Pero la cosa no termina ahí
    Nuestro héroe va mucho más lejos:
    Dónde nosotros vemos artefactos
    Vemos, digamos, lámparas o mesas
    El psiquiatra ve penes y vaginas.

    Analicemos un caso concreto:
    Un neurópata va por una calle
    De repente da vuelta la cabeza
    Porque algo le llama la atención

    -Un abedul, un pantalón a rayas
    Un objeto que pasa por el aire-
    En la nomenclatura del psiquiatra
    Eso quiere decir
    Que la vida sexual de su cliente
    Anda como las reverendas huifas.

    Vemos un automóvil
    Un automóvil es un símbolo fálico
    Vemos un edificio en construcción
    Un edificio es un símbolo fálico
    Nos invitan a andar en bicicleta
    La bicicleta es un símbolo fálico
    Vamos a rematar al cementerio
    El cementerio es un símbolo fálico
    Vemos un mausoleo
    Un mausoleo es un símbolo fálico

    Vemos un dios clavado en una cruz
    Un crucifijo es un símbolo fálico
    Nos compramos un mapa de Argentina
    Para estudiar el problema de límites
    Toda Argentina es un símbolo fálico
    Nos invitan a China Popular
    Mao Tse-Tung es un símbolo fálico.
    Para normalizar la situación
    Hay que dormir una noche en Moscú
    El pasaporte es un símbolo fálico
    La Plaza Roja es un símbolo fálico.

    El avión echa fuego por la boca.

    Nos comemos un pan con mantequilla
    La mantequilla es un símbolo fálico.
    Descansamos un rato en un jardín
    La mariposa es un símbolo fálico
    El telescopio es un símbolo fálico
    La mamadera es un símbolo fálico.

    En capítulo aparte
    Vienen las alusiones a la vulva.
    Vamos a silenciarlas por decoro
    Cuando no lo comparan con un búho
    Que representa la sabiduría
    La comparan con sapos o con ranas.

    En el aeropuerto de Pekín
    Hace un calor de los diez mil demonios
    Nos esperan con flores y refrescos.
    Desde que tengo uso de razón
    No había visto flores tan hermosas.
    Desde que el mundo es mundo
    No había visto gente tan amable
    Desde que los planetas son planetas
    No había visto gente tan alegre.

    Desde que fui lanzado
    Fuera del paraíso terrenal.

    Pero volvamos a nuestro poema.

    Aunque parezca raro
    El psiquiatra tenía la razón
    En el momento de pasar un túnel
    El artista comienza a delirar.
    Para empezar lo llevan a una fábrica
    Es ahí donde empieza la locura.

    Síntoma principal:
    Todo lo relaciona con el acto
    Ya no distingue la luna del sol
    Todo lo relaciona con el acto
    Los pistones son órganos sexuales
    Los cilindros son órganos sexuales
    Las tornamesas órganos sexuales
    Las manivelas órganos sexuales,
    Los altos hornos órganos sexuales
    Tuercas y pernos órganos sexuales
    Locomotoras órganos sexuales
    Embarcaciones órganos sexuales.

    El laberinto no tiene salida.

    El Occidente es una gran pirámide
    Que termina y empieza en un psiquiatra:
    La pirámide está por derrumbarse.”

  2. 2 Marco febrero 4, 2009 a las 22:29

    Estos términos que dan para imprecisiones no sólo abundan en la psicología. Ni siquiera los juristas pueden ponerse de acuerdo en definir ¿Qué es el derecho?, mientras que la gente normal hace la equivalencia entre Derecho y Leyes, por motivos hondamente positivistas.

    Mis felicitaciones por el blog, y espero que pase marzo ;)

  3. 3 Milagros mayo 21, 2009 a las 17:29

    una corrección; Psique, en griego significa ALMA.

  4. 4 Psicólogo junio 13, 2009 a las 18:02

    En realidad sí está bien definido el concepto “Psique”. Puesto que para los griegos antiguos significaba entre, otras cosas, lenguaje, percepción y pensamiento.
    En cambio la palabra “alma” hoy en día no incluye esos conceptos, sino que describe a un ente inmaterial que anima lo físico, un hálito de vida.
    No se tome tan a la ligera señor “Milagros” lo que lea en un diccionario sin antes averiguar el contexto de origen del concepto (psique).

  5. 6 erika toscano marzo 26, 2010 a las 23:56

    NO ME GUSTA ES MUY LARGO ,Y EL PROFESOR ME PIDIO UN ARGUMENTO DE 10 LINEAS

  6. 7 erika toscano marzo 26, 2010 a las 23:58

    BUENO EN REALIDAD ES INTERESANTE PERO
    DEBERIAN RESUMIRLO UN POCO

  7. 8 erika toscano marzo 27, 2010 a las 00:01

    En capítulo aparte
    Vienen las alusiones a la vulva.
    Vamos a silenciarlas por decoro
    Cuando no lo comparan con un búho
    Que representa la sabiduría
    La comparan con sapos o con ranas

  8. 9 erika toscano marzo 27, 2010 a las 00:02

    Aristóteles

    El vigoroso sentido común de este filósofo lo condujo a apartarse de la creencia de que este mundo no era plenamente real.

    Nació en el norte de Grecia, en Estagira, en el año 384 a. C., entre una familia de tradición científica; su padre había sido médico del padre de Filipo II de Macedonia. Bajó a Atenas a los 17 años para estudiar en la Academia de Platón y siguió con el maestro hasta su muerte veinte años después.

    Muerto Platón, fue a vivir en Assos, ciudad costera del Asia Menor frente a la isla Lesbos, cuyo gobernante estaba interesado en la filosofía política de Platón e incluso tenía de huéspedes permanentes a dos discípulos de la Academia recomendados por Platón mismo. Había allí una escuela en la que Aristóteles enseñó por tres años. A los cuarenta años fue a vivir a la isla Lesbos donde residía su amigo Teofrasto y parece que entonces comenzó a recolectar el material científico con que trabajaría por el resto de su vida. En el año 342, el rey Filipo de Macedonia lo invitó a ser el tutor de su hijo Alejandro, servicio que prestó hasta la muerte de Filipo en el 336. Tres años más tarde volvió a bajar a Atenas para fundar su propia escuela, el Liceo, llamada así por la proximidad del recinto de Apolo, el Lykeios. Estableció una biblioteca, tal vez la primera en la historia, y aumentó su colección de material científico, principalmente biológico, con la ayuda de sus alumnos.

    Cuando en el año 323 llegó la noticia de la muerte de Alejandro, Atenas quiso liberarse del dominio macedónico y en la marejada política se inventó un cargo contra Aristóteles –la vieja acusación de impiedad con que habían matado a Sócrates. Aristóteles se fue a Calcis en la isla Eubea, donde murió un año después.

    El influjo de Sócrates y Platón

    Aunque por mucho tiempo Aristóteles aceptó toda la filosofía de Platón, con su mundo de las ideas como única realidad, con las transmigraciones del alma, con el conocimiento como recuerdo, su sentido común lo fue llevando a descubrir y rechazar los errores del maestro y a quedarse con los aciertos.

    Platón había aprendido de Sócrates que la explicación de las cosas había que buscarla en su fin, en su propósito (la palabra técnica usada para referirse a este enfoque es teleología, del griego telos, fin). Aristóteles lo aprendió de Platón y se quedó para siempre con esa enseñanza. Conocer de qué materia está hecha una cosa nos deja a mitad del camino de la verdad porque, al fin de cuentas, la materia original es común a todas las cosas. En cambio, preguntarnos para qué está hecha una cosa nos lleva a conocer las características que la distinguen de las demás, nos lleva a conocer su forma peculiar porque esa forma peculiar es –toda ella– como una flecha apuntada hacia la función, fin o propósito de la cosa.

    El conocimiento de la forma y la explicación del movimiento

    El hombre es capaz de conocer la realidad y de hacer ciencia y filosofía sobre ella. ¿Cómo si todo cambia permanentemente? Conocer es hacerse una idea de la cosa, pero la idea permanece inalterada mientras la cosa cambia; algo así sucede con la fotografía que resulta ser imagen de algo que ya no existe porque, un instante después, la luz ha cambiado, los colores tienen tonos diferentes y las nubes otras formas.

    Platón había dado por resuelto este problema al transportar la realidad al mundo de sus “ideas” eternas.

    El sentido común de Aristóteles lo mantiene aferrado a lo que ve, oye, gusta, huele y toca; esa es la realidad, eso es lo que el científico y el filósofo deben explicar aunque a primera vista parezca inmanejable por cambiante, inmanejable para la razón humana que trabaja con conceptos permanentes. Aristóteles resuelve el problema al ir entendiendo cómo opera la mente humana en su relación con las cosas de la realidad y, simultáneamente, al ir entiendo mejor la realidad. Llega así a dos conceptos nuevos, relacionados entre sí y pilares de su filosofía, el concepto de la forma permanente y el concepto de potencia (dynamis ).

    Para aclarar el concepto de la forma permanente recordemos que otra manera de referirnos a las exigencias del sentido común de Aristóteles es afirmar que sólo existe lo individual, lo concreto, digamos Pedro, Juan, Andrés, este caballo concreto, este otro caballo concreto, este gato concreto, este naranjo que está aquí, este otro naranjo que está más allá.

    Pensando sobre estos seres individuales –todos distintos entre sí y todos cambiando sin cesar– la mente humana es capaz de ir descubriendo ciertas formas de ser comunes a unos y ausentes en otros, al punto que logra clasificarlos, agruparlos mentalmente. La mente humana ve en Pedro, Juan y Andrés una forma común que llama “hombre”, diferente a la forma común al caballo y al gato, y que llama “animal”; a su vez diferente de la forma común al naranjo de aquí y al naranjo de más allá, y que llama “árbol”.

    Estas formas, comunes a varias cosas o seres, existen en la realidad. La razón humana las descubre en la realidad, no las inventa. La forma de Juan, la que nos hace decir que Juan es “hombre”, existe tanto como existe Juan, pero no existe sola, separada de Juan, independiente de Juan. Existe combinada con otras cosas que también hacen a Juan. También existe en Pedro, pero combinada con las otras cosas que también hacen a Pedro. Por eso Juan y Pedro son iguales entres sí en cuanto hombres, aunque las otras cosas los hagan diferentes: el cuerpo de Pedro puede ser más grande que el de Juan.

    Estas formas que existen en la realidad aunque sólo existan combinadas con otras cosas, son permanentes, no cambian. Se las ve primero envueltas de otras cosas y lucen cambiantes; pero la capacidad inteligente del hombre las desenvuelve mentalmente, las aparta mentalmente de las otras cosas, las abstrae, y entonces descubre su permanencia. Ya puede compararlas, relacionarlas, agruparlas, hacer ciencia y filosofía, para explicar la realidad, para explicar los seres o cosas concretas existentes.

    Resuelto el problema del conocimiento de la realidad, nos queda algo más que decir sobre esa realidad en relación a la forma permanente.

    Estamos viendo que cada ser o cosa del mundo natural resulta ser una especie de compuesto. Su forma permanente es uno de los componentes.

    Vista desde otro ángulo, esta misma forma permanente es llamada substancia (sub – stare; lo que está por debajo). La palabra griega que usó Aristóteles puede también ser traducida como “realidad básica”. Lo cual significa que los otros componentes de las cosas no son “básicos” aunque sean reales. Imaginemos un gato blanco. El gato es una substancia, existe en sí mismo; lo blanco, en cambio, no existe solo, existe en el gato. El blanco del gato es real, pero no es algo “básico” porque necesita estar en el gato o en un caballo o en una pared. El frío tampoco existe solo, aunque existe en la piedra fría. El calor no existe solo, aunque existe en la piedra caliente. Una misma piedra (una misma substancia) puede estar primero caliente y después fría: el componente substancia no ha cambiado; el componente calor ha desaparecido y ha aparecido el componente frío. A estos componentes no “básicos” se les ha llamado después accidentes, palabra que viene del verbo latino accido y que más o menos significa caer encima, echarse sobre algo.

    Con las cosas reales compuestas de substancia y accidentes Aristóteles explica el cambio en las cosas del que todos somos testigos y que tantos dolores de cabeza había dado a sus predecesores.

    Los filósofos anteriores no habían logrado explicar el cambio porque confundían la expresión “esta piedra fría se ha puesto caliente” con la expresión “el calor se ha hecho frío”.

    Veamos ahora el segundo concepto anunciado antes, el de potencia (dynamis ), también fundamental para explicar los cambios que observamos y muy relacionado con lo que acabamos de decir. Para Aristóteles, con mentalidad de biólogo, todo tiene un propósito, una función que cumplir; lo manifiesta su forma. Si estudiamos la forma del ojo comprendemos que su función es ver. El ojo es para ver. Sin embargo, los ojos de ciertos animales, recién nacidos, no ven. Cierto, dice Aristóteles, pero sus ojos tienen la capacidad de llegar a ver; son ojos en potencia. La substancia del ojo no ha recibido todavía todos los accidentes requeridos. La forma del ojo no ha alcanzado todavía su plenitud, está en camino, y avanzará por ese camino gracias a una dynamis que le es natural hasta llegar a ver, hasta llegar ser ojos en acto.

    La plantita nueva de mango, que viene saliendo de la semilla caída en tierra, tiene un progenitor. Entendemos que el progenitor es autor (causa) de la nueva planta por dos razones: le dio el ser y le dio la misión a cumplir. La naturaleza (physis )de la nueva planta consiste en esforzarse por realizar su propia forma específica tal como aparece en el árbol maduro progenitor.

    Para Platón y Aristóteles, el fin, el objetivo, el telos de cada cosa tiene que existir con anterioridad a ella; ese objetivo existente es una perfección (aunque sea relativa) por cuya influencia tiene lugar la actividad del mundo natural.

    ¿Cuál es el fin, el objetivo, el telos del mundo en su conjunto? Dios, la perfección absoluta.

    Cada cosa en este mundo, al realizar lo más adecuadamente posible su propia forma específica –al ir de la potencia al acto de su propia forma– imita, en su manera limitada, la perfección absoluta de Dios. Hacer eso es la naturaleza de las cosas.

    La psyche

    Los griegos llamaban psicología al estudio de la psyche, el componente especial que hace vivos a ciertos seres, eso que no tienen las piedras y sí tienen las plantas, los animales y los hombres.

    Platón había hablado de partes del alma. Aristóteles habla más bien de potencias: nutrición, reproducción, locomoción, apetito, sensibilidad, pensamiento. Pero estas potencias se manifiestan en los seres vivos como en una jerarquía de niveles.

    Al nivel más básico de los vivos está la capacidad de nutrirse y reproducirse. Son las capacidades de la psyche vegetativa. Primer peldaño en la jerarquía de la vida. La función de los vivos es vivir de acuerdo a su naturaleza –la planta como planta, el animal como animal, el hombre como hombre– y producir otro ser viviente semejante a ellos; al hacerlo, participan de lo divino en cuanto les es posible. Ahora bien, esta facultad vegetativa puede existir y de hecho existe sin otras facultades de la psyche, pero estas otras facultades no pueden existir sin la vegetativa.

    ¿En qué consiste la potencia o facultad sensitiva? Sentir empieza como una especie de alteración. El que siente padece una acción de otro. Cuando me toca un objeto caliente mi piel incluso se enrojece. Por tanto, la facultad sensitiva es una “potencia” que requiere de otro para llegar al “acto”, como sucede con el combustible que no arde por sí mismo. Lo que lleva al acto de la sensación está fuera del que siente: los seres visibles, audibles, tocables, gustables, olfateables. Sin la presencia de estos no puede darse la sensación aunque se tenga la facultad sensitiva. De ahí que el objeto propio de la sensación sean los seres particulares y concretos. (El objeto de la ciencia, en cambio, son los conceptos universales; la mente inteligente los ha abstraído de los seres concretos; una vez abstraídos están en cierta forma en la mente del que piensa; por eso pensamos cuando queremos, pero no sentimos cuando queremos; pensar depende del que piensa mientras sentir depende de la presencia del objeto sentido, visto, oído, tocado, etc.)

    Pero sentir no es sólo padecer la acción de estos objetos externos; la luz actúa en el ojo como actúa en el agua de una poza y las formas y colores se reflejan en ambos, pero la poza no “ve” y el ojo sí. Cuando el órgano corporal de la visión, el ojo, es materialmente afectado por el objeto externo, ocurre algo enteramente distinto: la psyche sensitiva recibe la forma sensible del objeto sin el objeto mismo, como la cera recibe la impresión del anillo sin el hierro o el oro del anillo. Este es el acto psíquico propiamente tal.

    De forma similar explica Aristóteles la potencia de la psyche inteligente: al entender, el alma recibe la forma inteligible del objeto sin el objeto mismo. Pero “recibir” las formas no es lo más elevado del alma humana ( nous ): lo más elevado no “recibe” nada porque no es pasivo sino puramente activo, intuye, discurre y juzga nociones y principios. Las formas inteligibles recibidas más abajo son el material de su trabajo y no la causa de su trabajo. Por eso los seguidores de Aristóteles hablaron después de entendimiento pasivo y entendimiento activo.

    ¿Qué es el alma?

    Aristóteles fue cambiando en su modo de entender el alma. En los diálogos de su juventud, cuerpo y alma son dos substancias separadas y aun enemigas, aunque estén unidas externamente; más tarde, el cuerpo y el alma operan en unidad aunque son seres independientes; después el alma ya es la fuerza vital con sede en algún lugar del cuerpo. En el libro De Anima desaparece la dualidad, alma y cuerpo se funden en una unión en la que el alma es la forma del cuerpo, la que da al cuerpo su sentido, su propósito.

    El alma es “la primera actualidad de un cuerpo natural con capacidad de vida” (De Anima II, 1). Es, pues, la capacidad de ese cuerpo de realizar ciertas actividades que llamamos vida.

    ¿Es separable esta capacidad del cuerpo en que está? ¿Puede existir independiente de él? Por un lado Aristóteles dice: “el problema de si el alma y el cuerpo son una sola cosa no es más legítimo que el de si la cera y la impresión en ella del sello son una sola cosa, o, en general, si la materia de una cosa es uno y lo mismo que la cosa de la que es materia” (De Anima II, 1); por tanto, el alma no puede existir separada del cuerpo; nos referimos a ella como algo distinto del cuerpo porque alma y cuerpo son mentalmente separables. Por otro lado Aristóteles también dice en el mismo libro: “Respecto de la mente o capacidad de pensamiento activo, aún no tenemos pruebas. Parece ser un género distinto de alma y ser capaz por sí sola de existencia independiente de lo perecedero”. Y en el tratado científico sobre la Generación de los Animales dice que la razón es la única de las manifestaciones de la vida “que entra de afuera y es divina”.

    En consecuencia, para unos comentaristas Aristóteles negó la inmortalidad del alma humana, para otros, en cambio, no lo hizo. Lo que sí parece un hecho es que no se dedicó a pensar sobre el tema. Su afán de entender y explicar este mundo tal vez no dio lugar a especulaciones sobre el otro. En sus escritos de ética, como veremos, nos exhorta a dedicarnos a una vida de pensamiento puro porque es nuestra facultad más elevada, en la que nos parecemos más a Dios. Sin duda para Aristóteles la inteligencia era algo que el hombre no compartía con los otros seres vivos y, en cambio, sí la compartía, de algún modo, con Dios.

    Dios

    Platón había explicado el movimiento o cambio de una cosa de este mundo con la acción de otra cosa. Esta última es el motor externo del movimiento de la primera. ¿Cómo explicaba el conjunto de todos los movimientos de este mundo? Con un motor externo a todo que impulsa todos los movimientos incluidos los propios. Es decir, el motor primero –Dios– es motor de todo movimiento o cambio en el mundo y también motor de sí mismo. Un motor automotor.

    Aristóteles está de acuerdo con el raciocinio de su maestro en cuanto a la necesidad de un motor externo al mundo para explicar todos los movimientos del mundo, pero ve una contradicción en el concepto de automotor.

    Todo cambio o movimiento es un proceso: lo que comienza como capacidad de llegar a ser algo (potencia), termina siendo ese algo (acto). La planta va creciendo hasta llegar a ser árbol maduro; pero este proceso es posible porque antes de su inicio existía un árbol maduro, de la misma especie, que fue quien lo puso en marcha. Para que nazca un niño tiene que existir antes un hombre adulto. Para que un líquido llegue a 100 grados de temperatura debe haber una agente que tenga de antemano los 100 grados o más.

    Afirmar la existencia de un automotor es afirmar que ese ser es causa de su propio movimiento; por tanto, cuando comienza el proceso del movimiento, por un lado no tiene la forma hacia la que va, por otro ya la tiene puesto que es la causa. Todavía no tiene los 100 grados de temperatura pero al mismo tiempo ya los tiene.

    Aristóteles explica todos los movimientos y cambios del mundo con un motor externo al mundo pero sin cambio o movimiento dentro de sí mismo. Dios no está en potencia de nada, es acto puro, perfección completa, motor inmóvil.

    En Dios no hay kinesis (paso de la potencia al acto) pero hay energeia , la actividad propia de cada naturaleza, y la de Dios es conocer, un conocer que es vida. Dejemos que Aristóteles mismo nos lo diga:

    “Inmóvil en su actividad pura, este ser no está sometido a ningún cambio… Tal es el principio del cual dependen el cielo y la naturaleza. Su felicidad es idéntica a los goces supremos que nosotros sólo podemos gustar un instante, pero que él los posee eternamente. Su felicidad es su mismo acto…. que es el acto de la inteligencia soberana, el pensamiento puro pensándose a sí mismo… Es admirable que Dios tenga la dicha que nosotros sólo gozamos alguna vez, pero si la posee en mucho más alto grado, esto es mucho más admirable todavía; y la realidad es que así la posee. Y posee también la vida. Porque el acto de la inteligencia es vida. Ahora bien, Dios es este mismo acto subsistente en sí, tal es su vida eterna y soberana. Por esta razón se dice que es un viviente eterno y perfecto; porque la vida que dura eternamente existe en Dios, porque Dios es esto, la vida misma.” (Metafísica, lb. XII, cap. 7 y 9.)

    El objeto formal del conocimiento divino sólo puede ser su propia esencia divina. Añade: es más valioso ignorar que conocer ciertas cosas inferiores. Algunos interpretan esto como que el Dios de Aristóteles no conoce al mundo, aunque sea su causa, y es por tanto un Dios en quien no cabe la Providencia. Otros interpretan que Dios conoce las cosas del mundo en Sí mismo, en su propia esencia divina.

    Ética

    Sócrates había preguntado ¿para qué es el ser humano, cuál es su fin, su función propia, su ergon? Aristóteles responde: el fin del hombre, como el fin de cualquier otra cosa, es ser lo es. La ceiba es para ser ceiba, y no piedra. El perro es para ser perro, y no pájaro. El hombre es para ser hombre, y no perro. El hombre debe actuar como hombre y no como perro. Entonces ¿cuáles y cómo deben ser las acciones propias del hombre? Las del hombre como individuo son estudiadas por Aristóteles en sus libros de ética (Ética Nicomaquea, Ética Eudemiana, Gran Ética y De las Virtudes y los Vicios). Las acciones del hombre desde el punto de vista de la organización familiar son estudiadas en el libro Economía Doméstica, y desde el punto de vista de la organización de la ciudad (estado) en el libro Política. Para Aristóteles el estudio de la conducta humana no es ciencia o filosofía en sentido estricto porque las acciones humana son concretas y no puede haber ciencia de lo concreto. Aunque su pasión era la ciencia y la filosofía, el sentido del deber lo llevó a enseñar cómo puede aplicarse la razón a las cuestiones prácticas.

    El tema de la ética es, pues, las acciones del hombre como individuo: cuáles y cómo deben ser las acciones propias del hombre considerado individualmente; no la bondad de las “obras” resultantes de esas acciones, sino la bondad de las acciones mismas, que equivale a decir la bondad del hombre que actúa.

    El enfoque de Aristóteles es eminentemente práctico: “la presente obra no se propone un fin teórico, como las demás, pues nuestra investigación no mira… a determinar la naturaleza de la virtud, sino el medio que hemos de emplear para llegar a ser virtuosos, sin lo cual su utilidad sería nula.” (Ética Nicomaquea, lib. II, c. 2).

    “Llegar a ser virtuosos” es llegar a tener la areté humana, alcanzar el estado que nos permite realizar mejor el fin del ser humano: ser hombre a cabalidad, teniendo en cuenta el cuerpo y el alma. La energeia (actividad) propia de quien ha alcanzado el estado óptimo humano es la felicidad (eudaimonia ).

    ¿Pero cómo saber qué es lo bueno para el hombre? Aristóteles ha rechazado el mundo de las ideas de Platón y no puede recurrir a ellas para darnos la definición de bien, de virtud, de justicia, de magnanimidad. Él –como siempre– va a buscar la respuesta en la realidad de las cosas, en este caso en las conductas mismas de los hombres y en los juicios que los hombres expresan sobre esas conductas; de ahí que sus escritos sobre ética abunden en descripciones de personas y situaciones en las que va buscando los rasgos propios del ser humano; la observación de especímenes concretos es tan importante para la ética como la de plantas y animales para la botánica y la zoología; va en busca del hombre tal como es y va a juzgar su naturaleza con un patrón también humano; las opiniones de otros, del pasado y del presente, le ayudan a dar con la naturaleza moral del ser humano.

    Aristóteles observa que todos los hombres dicen buscar la felicidad, pero unos ponen la felicidad en una cosa y otros en otra. ¿Habrá algunos que acierten más que los otros?

    “Hemos pues de considerar cuál es la naturaleza de la virtud.”

    (Aunque había dicho que no pretendía hacerlo).

    “Puesto que en el alma hay únicamente pasiones, capacidades de acción y disposiciones adquiridas, la virtud debe pertenecer a una de estas tres clases. Llamo pasiones a la concupiscencia, la ira, el miedo, la temeridad, la envidia, la alegría, la amistad, el odio, la añoranza, la emulación, la piedad; en una palabra: todo aquello que va acompañado de placer o dolor. Llamo capacidades a nuestras posibilidades de experimentar estas pasiones… Las disposiciones, en fin, nos sitúan respecto de las pasiones en una posición buena o mala; por ejemplo, respecto de la ira, si uno se deja llevar demasiado de ella o demasiado poco, tenemos malas disposiciones; si nos dejamos llevar de ella moderadamente, tenemos buena disposición…”

    “…ni las virtudes ni los vicios son pasiones, porque no se nos declara buenos o malos a causa de nuestras pasiones… (en cambio) a causa de las virtudes y los vicios se nos dispensan alabanzas o se nos hacen recriminaciones.”

    Nótese que la fuerza del argumento está en la opinión que la gente tiene. Pronto veremos, sin embargo, que no es la opinión de cualquiera o la opinión de la mayoría la que hay que escuchar.

    “…la ira y el temor no provienen de nuestra voluntad, mientras que las virtudes connotan una elección consciente…”

    “Estas mismas razones hacen que las virtudes y los vicios no sean en nosotros meras posibilidades. No se dice que somos buenos o malos por el solo hecho de poder experimentar pasiones… Por lo demás, si la naturaleza nos ha dado estas posibilidades, no es ella la que hace que seamos buenos o malos…”

    “Si, pues, las virtudes no son ni pasiones ni meras posibilidades, solo queda que sean disposiciones adquiridas.” (Ética Nicomaquea, lib. II, c. 5).

    “Sin embargo, no es suficiente decir que es una disposición; hay que precisar qué clase de disposición es.”

    “Hay que decir que toda virtud, según la cualidad de que ella es perfección, es lo que produce esta perfección y la que proporciona, mejor que nada, el resultado esperado… la virtud del hombre será una disposición susceptible de hacer de él un hombre bueno y honesto, capaz de realizar la función que le es característica.”

    Pero ¿cómo se llegará a ello?

    “…llamo posición intermedia en una magnitud a aquello que se halla a igual distancia de los dos extremos, y ese punto intermedio es uno e idéntico para todos; (en cambio) respecto de nosotros, llamo medio lo que no connota ni superabundancia ni escasez… (este medio) no es ni único ni idéntico para todos. Por ejemplo, si diez es la cantidad grande y dos la pequeña, seis es el medio según la proporción aritmética. Pero respecto a nosotros no hay que mirar las cosas de esta manera. No sea que del hecho de que diez minas de alimento son una ración excesiva y dos minas una ración débil, vayamos a concluir que el maestro de gimnasia prescribirá seis minas de alimento para todos lo atletas. Pues esta ración puede ser, según la persona, excesiva o insuficiente… Así, todo hombre instruido huye del exceso y del defecto, y busca el término medio… no en relación al objeto, sino en relación a nosotros.”

    “…la meta que se propone la virtud puede bien ser un prudente término medio. Hablo de la virtud moral, que es la que tiene relación con las pasiones y las acciones humanas, que son las que connotan exceso, defecto o justo medio. Por ejemplo, los sentimientos de temor, de confianza en sí mismo, de concupiscencia, de ira, de piedad, en una palabra, de placer o de dolor, pueden afectarnos o demasiado o demasiado poco, y en ambos casos de manera defectuosa. Pero si experimentamos estos sentimientos en el momento oportuno, por motivos satisfactorios, respecto de personas que los merecen, por fines y en condiciones convenientes, nos mantendremos en un excelente término medio, que es lo característico de la virtud; de la misma manera, hay en las acciones excesos, defectos y términos medios.”

    “Hay que añadir… que las faltas pueden presentar muchas formas distintas… mientras que, por el contrario, no hay más que una manera de realizar el bien. Por esta razón es fácil apartarse de la meta y es difícil alcanzarla.”

    La virtud es, pues, una disposición adquirida para cuando hay que decidir, que consiste en buscar un medio relativo a nosotros, definido por la razón y como lo definiría un hombre razonable. Y ocupa el término medio entre dos extremos malos.” (Ética Nicomaquea, lib. II, c. 6).

    Al mando está la razón: ella señala el punto medio “relativo a nosotros”, de un lado asistida por la disposición adquirida y del otro por los ejemplos y opiniones de los hombres “razonables”. Otras traducciones usan la expresión “hombres de sabiduría práctica”; Aristóteles mismo usa otro adjetivo para referirse a los hombres que saben escoger la acción virtuosa: prudentes. La virtud de la prudencia, como veremos más adelante, es sabiduría práctica.

    Mientras tanto aclaremos un poco más el tema de la virtud. Según la razón que escoge, es un termino medio, pero

    “en relación con el bien y la perfección, se halla la virtud en el punto más alto” (Ib. lib. II, c.6).

    Además

    “no toda acción, como tampoco toda pasión, admite este término medio. Es posible que el nombre de algunas de ellas sugiera inmediatamente una idea de perversidad; por ejemplo, la alegría experimentada por la desgracia de otro, la desvergüenza, la envidia y, en el orden de los actos, el adulterio, el robo, el homicidio. Todas estas acciones… suscitan la recriminación, porque son malas en sí mismas y no en su exceso o en su defecto. En ellas no se está jamás en el camino recto, sino siempre en la falta. Respecto de ellas no se puede plantear la cuestión de saber si se obra bien o mal; no se puede preguntar respecto de qué mujer, ni cuándo, ni cómo se puede cometer adulterio”.

    No es fácil escoger el punto medio:

    “cuanto más nos atraen los objetos por una inclinación natural, tanto más repugna… el término medio; por ejemplo, cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia… (y) dificultoso ser virtuoso. Alcanzar el medio en cada caso es algo que supone un esfuerzo… Por consiguiente, es preciso que el que aspira al justo medio comience por alejarse de lo que dista más de ese medio.”

    “Es necesario, pues, examinar en qué sentido nos sentimos especialmente inclinados… Podemos con facilidad conocer nuestras inclinaciones por el placer y el dolor que experimentamos. Es, por tanto, necesario que nos movamos vivamente en dirección opuesta a aquella a que nos sentimos inclinados o movidos.” (Ib. lib. II, c.8 y 9).

    La virtud no consiste en obras virtuosas esporádicas sino que es una disposición adquirida de la que brotan naturalmente obras virtuosas. Disposición adquirida, porque no se nace con ella, pero sí nacemos con la capacidad de adquirirla. Toda persona tiene la areté humana en potencia. ¿Cómo la va haciendo acto, cómo va mejorando su forma de ser humano? Con la repetición de actuaciones virtuosas, con la disciplina de seguir el consejo de los hombres de sabiduría práctica, se irá adquiriendo la costumbre, el hábito de la virtud.

    Nacer con la capacidad de adquirirla no significa nacer con la seguridad de adquirirla. Podemos escoger acciones malas. Su repetición nos dará la costumbre del mal. Con lo que vemos que la virtud no es sólo un saber como decía Sócrates sino una actuación de la voluntad.

    Las virtudes morales presuponen las virtudes del conocimiento, de las que también nos habla Aristóteles.

    “Puesto que la virtud moral es un comportamiento precedido de elección y esta elección deliberada es una tendencia acompañada de reflexión, es necesario, en consecuencia, que la razón sea justa y que la tendencia sea recta… Esta reflexión y esta verdad tienen, pues, un carácter que dice relación a la acción.” (Ib. lib. VI, c.2).

    La prudencia es la virtud de la razón que la hace juzgar con rectitud el acto que vamos a realizar y nos hace querer hasta el final lo que así ha sido juzgado bueno. Por eso la gente llama prudentes a los que tienen “la capacidad de decidir convenientemente lo que es útil y bueno…, no parcialmente, como en el caso de lo que se refiere a la salud… sino en general, en lo que concierne a la felicidad”. (Ib. lib. VI, c.5).

    Perfilando más el concepto, la prudencia es

    “una disposición, acompañada de razón, dirigida hacia la acción y con referencia a lo que es bueno o malo para el hombre.” (Ib. lib. VI, c.5).

    Una disposición de la mente a buscar la acción más acorde con el ser humano en cada situación. El arte es también una disposición acompañada de razón, pero dirigida hacia la creación o producción de algo; la prudencia, en cambio, no mira a la producción de algo sino a la acción misma, al bien obrar.

    Por eso reconocemos prudencia “en Pericles y en personas así: son capaces de determinar lo que es ventajoso para ellas mismas y para los hombres… capaces de dirigir una familia o una ciudad.” (Ib. lib. VI, c.5).

    “Lo que sobre todo caracteriza al hombre prudente… es la deliberación bien llevada. … El hombre de buen consejo es aquel que, siguiendo los cálculos de la razón, tiende hacia lo mejor que pueda realizar el hombre. Además, la prudencia no mira solamente a lo general; le es también necesario conocer las circunstancias particulares, pues ella tiene en cuenta la acción y la acción se dirige a los casos individuales”. Ib. lib. VI, c.7).

    Confirma lo dicho ver que “…los jóvenes pueden llegar a ser geómetras, matemáticos, y pueden adquirir habilidad en estas materias; pero no ocurre lo mismo con la prudencia. La razón de ello está en que la prudencia mira a los casos particulares que no son conocidos más que por la experiencia, y el joven es inexperto” (Ib. lib. VI, c.8).

    Si la prudencia es la inclinación de la razón a deliberar con rectitud sobre los actos humanos concretos, la prudencia es la sabiduría práctica. Sin ella las virtudes morales quedarían sin guía (Ib. lib. VI, c.9 y 13). Sin embargo, no es la expresión más alta de la psyche humana o, como dice Aristóteles “no implica la parte más elevada del alma”. La capacidad más elevada del hombre es la contemplación de la verdad y su acto o ejercicio es la suma felicidad.

    “…esta facultad es… divina o lo que en nosotros hay de más divino; la actividad de esta parte de nosotros mismos… es lo que constituye la felicidad perfecta… ella no supone la búsqueda de ningún bien exterior a ella misma; connota un placer que le es propio y que es perfecto ya que acrecienta aún su misma actividad… Ella constituirá realmente la felicidad perfecta si se prolonga durante toda la vida.”

    “Sin embargo, una existencia así podría estar por encima de la condición humana. El hombre no vive ya entonces en tanto que hombre, sino en cuanto posee un carácter divino… No hay, pues, que prestar atención a las personas que nos aconsejan, con el pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, con el pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales. Sino que, en la medida de lo posible, debemos hacernos inmortales y hacerlo todo para vivir de conformidad con la parte más excelente de nosotros mismos, pues el principio divino, por muy débil que sea en sus dimensiones, aventaja con mucho a cualquier otra cosa por su poder y su valor.”(Ib. lib. 10, c. 7).

    El juicio de Maritain

    Aristóteles “supo acomodar a la realidad los principios que Platón había descubierto y aplicado erróneamente y hacer entrar a sus grandes concepciones dentro de la mesura y buen juicio trascendental; y así salvó todo lo que en la filosofía de Platón llevaba en sí un principio de vida.

    Hizo todavía más. Fundó para siempre la verdadera filosofía. Si supo salvar todo lo bueno y recto que había… fue por haber conseguido asegurar definitivamente las conquistas de la inteligencia humana en el terreno de la realidad. Su obra es no solamente el fruto maduro de la sabiduría griega… sino que contiene igualmente el germen enteramente formado y dotado de posibilidades ilimitadas, de la sabiduría humana entera.

    Puede decirse que hasta Aristóteles la filosofía se encontraba en estado de formación embrionaria. En adelante y una vez formada, va a poder desarrollarse indefinidamente. Inventum philosophicum semper perfectibile.” (1)

  9. 10 erika toscano marzo 27, 2010 a las 00:04

    ARISTOTELES FUE EL PADRE TRADICIONAL DE LA PSICOLOGIA. ¨_¨


  1. 1 Psicología y psiquiatría, diferencias « Psicoletras: Psicología blog a un click - Para todos Trackback en febrero 5, 2009 a las 21:44

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